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OBJETIVO GENERAL
MEDIANTE UN ITINERARIO DE VIDA COMUNITARIA, FORMATIVA Y APOSTÓLICA DE LA ASOCIACIÓN, LOS PAPÁS LOGREN: “DESARROLLAR LOS VALORES, CAPACIDADES HUMANAS Y CRISTIANAS NECESARIAS”

OBJETIVOS ESPECIFICOS
AYUDAR A SUS FAMILIAS A PERMANECER FIELES A SU FUNDAMENTO, QUE ES EL MATRIMONIO, sustentado en la complementariedad del varón y la mujer, en la capacidad y necesidad de amar y ser amados, y en la capacidad personal y social de opciones y compromisos definitivos, transformándose así en Iglesias Domésticas.
CONSERVAR LA IDENTIDAD DE SUS FAMILIAS EN CUANTO “COMUNIDADES ÍNTIMAS DE AMOR Y DE VIDA”, “comunidades básicas y fundamentales de la sociedad y al servicio de ella”, y reflejo de la vida de comunión que existe en la Santísima Trinidad, en la Alianza entre Dios y los hombres, y en el misterio de comunión de la Iglesia como Pueblo de Dios.
LOGRAR LA MISIÓN ESPECÍFICA DE SUS FAMILIAS AL SERVICIO DE LA VIDA, fortaleciendo la comunión de amor con sus esposas y por su entrega mutua haciéndose fuente de vida, de protección y de amor para sus hijos
FORTALECER LA RELACIÓN PADRE-HIJO, a través de la entrega de afectos, valores, preocupación, atención que debe entregar el padre a sus hijos, con esto se logra que los hijos sean personas seguras, responsables y capaces de expresar sus sentimientos.
UN HOMBRE CAPAZ DE INTEGRAR FE Y VIDA
Es el desafío más dramático y provocador que brota de la realidad existencial de los papás hoy: la irrelevancia y la separación entre fe, vida y cultura, que se manifiesta simultáneamente en la sociedad y en las personas. El objetivo propone a los papás reorganizar su personalidad teniendo a Cristo como referencia en el plano de la mentalidad y de la vida.
Tal referencia, al hacerse progresivamente explícita e interiorizada, le ayudará a ver la historia como Cristo, a juzgar la vida como El, a optar y amar como El, a esperar como El enseña y a vivir en El la comunión con el Padre y el Espíritu Santo. Situado en medio de un pueblo de creyentes que es la Iglesia, y a través de su participación en la comunidad EPE, irá logrando vivir intensamente su fe con toda libertad, a anunciarla con su servicio y testimonio de a otros papás, y a celebrarla con alegría en la realidad personal, familiar y social de cada día. (CG.23, 114).
Como consecuencia, madurarán y resultarán connaturales las actitudes humanas que llevan a abrirse sinceramente a la verdad, a respetar y amar a las personas, a expresar su propia libertad en la donación y en el servicio. Es el ejercicio de la fe, la esperanza y la caridad como estilo de vida. Mentalidad, vida cotidiana y presencia en la comunidad: he aquí los tres campos en que se mide la verdad del papá buen cristiano y del honrado ciudadano. Todo ello lleva a asumir responsabilidades precisas en la construcción de una familia y de una sociedad renovada, más justa y solidaria en Cristo. (CG.23, 115)
A los papás que vienen de la dolorosa experiencia de una fracasada vida matrimonial y familiar, junto con ayudarles a asumir su nueva condición a la luz de los criterios pastorales que la Iglesia propone para estos casos, se les invita a acogerse a la misericordia de Dios, acercarse cuanto puedan al ideal de familia más arriba esbozado, y desde ahí asumir un tipo de compromiso en la vida y misión de la Iglesia.